Kicillof se une a la marcha contra la reforma laboral y critica a Milei

El gobernador bonaerense Axel Kicillof se unió este miércoles a la movilización contra la reforma laboral que se discute en el Senado. Su mensaje fue contundente: considera que este proyecto es un retroceso, que trae de vuelta las viejas lógicas instauradas durante la dictadura, cuando Martínez de Hoz estaba a cargo, afectando, como siempre, a los trabajadores más vulnerables.

Acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario, su equipo de ministros y varios intendentes peronistas, Kicillof destacó: “Estamos rodeados de una multitud que se manifiesta para dejar claro que los derechos de los trabajadores están en juego”. La presencia de tantos ciudadanos reflejó el malestar generalizado ante una propuesta que muchos ven como un ataque directo a las conquistas laborales.

La marcha del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) comenzó en la Casa de las Madres de Plaza de Mayo, un símbolo de lucha y resistencia en la historia argentina. Kicillof, enérgico, se dirigió a la multitud con un discurso claro donde rebatió los argumentos a favor de la reforma. “Es mentira que esta ley ayudará a los trabajadores en situación informal”, aseguró, explicando que las modificaciones en el campo de indemnizaciones, horas extras y vacaciones, solo perjudicarían a quienes intentan ganarse la vida.

Críticas al proyecto y al Gobierno nacional

Kicillof no se guardó sus palabras y lanzó un ataque directo contra el presidente Javier Milei. “Quienes promueven esta ley sostienen que nuestro país tiene un problema porque despedir trabajadores es muy caro”, comentó. Agregó que esto contrasta con las realidades de los 296 mil despidos que ocurrieron en los últimos dos años, culpa del actual gobierno. Según el gobernador, los despidos y la pérdida de empleos están relacionados más con las decisiones económicas que con la legislación laboral.

Hizo hincapié en que la legislación laboral, lejos de afectar positivamente el mercado de trabajo, no crea ni destruye empleo. Trajo a colación su experiencia y la de otros países, señalando que en el período de mayor creación de empleo en Argentina, después de la crisis de 2001, las indemnizaciones dobles habían facilitado que los empleadores se sintieran cómodos contratando, sin miedo al riesgo.

“No es una modernización, es un retroceso”

En el transcurso de la movilización, Kicillof también desnudó lo que consideró “engaños” detrás de la promoción de la reforma. “Dicen que, si se aprueba la ley, los trabajadores podrán negociar directamente con sus empleadores, siendo libres de tomarse vacaciones cuando quieran. Son unos estafadores: en una relación desigual, el que tiene el control es el empleador”, aclaró. Hizo un llamado de atención sobre cómo esta reforma podría poner en jaque la vida familiar de muchas personas, obligándolas a trabajar mientras sus hijos están de vacaciones.

Más tarde, reiteró sus preocupaciones en redes sociales, afirmando que este proyecto no solo no moderniza, sino que reproduce estructuras del pasado que favorecen el ajuste sobre las espaldas de los trabajadores. Mencionó que, desde la llegada de Milei al poder, hay un empleo perdido cada cuatro minutos y alrededor de 30 empresas cerrando diariamente. Es una crisis real que afecta a muchas familias.

Kicillof subrayó que no permitirá que se valide un proyecto que pone en peligro los derechos de los trabajadores, que empeorarían las condiciones laborales y debilitarían las organizaciones sindicales. “Argentina necesita justicia social, más desarrollo y derechos, no un esquema que profundiza la crisis”, concluyó.

“Pretenden concluir lo que comenzó la dictadura”

Durante la manifestación, el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, enfatizó la importancia de la presencia activa de Kicillof en la movilización. “Desde que comenzó este gobierno de extrema derecha, Axel ha estado junto a los trabajadores, hoy no sería diferente”, comentó.

Correa también recordó un documento elaborado por su ministerio, que establece la postura en contra de la reforma. Mencionó que el modelo actual, que busca continuar lo que la dictadura dejó pendiente, es una pseudo-modernización laboral. Cuestionó la lógica de que un trabajador tenga que laborar entre 13 y 14 horas diarias y criticó que de los 197 artículos del proyecto, solo uno hable de formación y capacitación, algo esencial para el desarrollo de cualquier trabajador.

“Nos gustaría que nos invitaran a discutir. En Buenos Aires formamos y capacitamos a más de cien mil trabajadores el año pasado, mientras que ellos proponen jornadas laborales interminables”, expresó, dejando claro que la lógica de la reforma no se ajusta a las realidades actuales del mundo laboral.

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